{"id":140,"date":"2007-11-29T18:31:00","date_gmt":"2007-11-29T18:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/manelsanz.cat\/?p=140"},"modified":"2007-11-29T18:31:00","modified_gmt":"2007-11-29T18:31:00","slug":"texto-de-javier-garcia-mujeres-frente-al-espejo-una-mirada-entre-el-simulacro-y-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/?p=140","title":{"rendered":"Texto de Javier Garc\u00eda &quot; Mujeres frente al espejo, una mirada entre el simulacro y la vida&quot;"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\" trbidi=\"on\">\n<span>Mujeres frente al espejo, una mirada entre el simulacro y la vida<\/span><\/p>\n<p>Una  fotograf\u00eda, es siempre un corte en el tiempo y en el espacio, una  operaci\u00f3n sobre la realidad en virtud de la cual arrancamos los objetos  del fluir natural del tiempo, para trasladarlos a un tiempo paralelo, a  un espacio nuevo y diferenciado, el de la representaci\u00f3n fotogr\u00e1fica, en  \u00e9l, se detiene y congela lo que nunca permanece inm\u00f3vil, se a\u00edsla lo  que nunca est\u00e1 separado, lo que s\u00f3lo puede construir su sentido desde un  marco de referencias mutuas. Con la fotograf\u00eda asistimos al nacimiento  de una realidad nueva, aut\u00e9ntico simulacro, que irrumpe en el mundo con  vocaci\u00f3n de colonizar al objeto representado, de sustituirlo por su  apariencia, por su huella (qu\u00edmico-lum\u00ednica) que parad\u00f3jicamente se nos  presenta a la percepci\u00f3n como mas real que la propia realidad referente,  en lo que constituye un fen\u00f3meno inherente a la esencia misma del hecho  fotogr\u00e1fico. No obstante, en la fotograf\u00eda, el poder de autentificaci\u00f3n  se antepone al de representaci\u00f3n y m\u00e1s all\u00e1 de la tupida red de c\u00f3digos  o sistemas culturales que la atraviesan, de <a href=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_zgHJVrrrCrA\/SxLut7sr_BI\/AAAAAAAAIXw\/-dfkIa70yqg\/s1600\/miren2.jpg\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" border=\"0\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/_zgHJVrrrCrA\/SxLut7sr_BI\/AAAAAAAAIXw\/-dfkIa70yqg\/s320\/miren2.jpg\"><\/a>prejuicios  \u00e9ticos o est\u00e9ticos, de miradas e interpretaciones, nunca deja de latir  el pulso de una presencia. La fotograf\u00eda, siempre se\u00f1ala, indica un  objeto que necesariamente existi\u00f3, que necesariamente estuvo all\u00ed y que  alcanza su condici\u00f3n de imagen gracias a una aut\u00e9ntica transfusi\u00f3n de  realidad desde el original hacia la copia, que quedar\u00e1 para siempre  impregnada por esa &#8220;chispa de vida&#8221; que emana del contacto f\u00edsico con su  objeto, como si de una mascarilla mortuoria se tratara, que hace del  acto fotogr\u00e1fico un \u00fatil instrumento desde el cual  transitar, como  ocurre con las im\u00e1genes de estas mujeres, desde el \u00e1mbito inerte de la  copia al secreto \u00edntimo de lo vivo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea, en esa  su condici\u00f3n de huella, donde resida la fascinaci\u00f3n primitiva que la  fotograf\u00eda ejerce sobre el observador, un observador que asiste  expectante a un nuevo alumbramiento, a la concesi\u00f3n al objeto de una  segunda vida, que emerge al arrebatarlo del fluir natural del tiempo y  trasladarlo a un tiempo incorruptible, a un tiempo resistente al tiempo  mismo y sus efectos. Una operaci\u00f3n que nos revelar\u00e1 toda su potencia  seductora en el \u00e1mbito del retrato, en el que, aquello que salvamos de  la ruina es el cuerpo. Procedemos a embalsamarlo en la copia, salv\u00e1ndolo  de la corrupci\u00f3n, fijando la identidad del objeto m\u00e1s all\u00e1 de todo  cambio, de toda alteraci\u00f3n, de un objeto, de un cuerpo, que para bien y  para mal quedar\u00e1 atrapado y expuesto a su disecci\u00f3n en la fotograf\u00eda, en  ese \u00e1mbar de haluros de plata que lo retendr\u00e1 para toda la vida, para  toda la muerte.<\/p>\n<p>Fotografiamos cuerpos, fotografiamos  personas, y mediante ese acto satisfacemos un at\u00e1vico deseo, atrapar en  la copia, en la representaci\u00f3n, aquello que la siempre temporal  naturaleza del hombre nos niega, y con ello legamos al futuro  presencias, ilusiones de presencias, huellas de vidas que el tiempo nos  arrebata y con las que procedemos a construir un presente extendido,  expandido, a partir de las huellas del pasado que se eternizan en \u00e9l y  se transforman en uno de sus componentes indisolubles.<\/p>\n<p>El  hombre, la mujer, contempor\u00e1neos ya no podr\u00e1n prescindir, sin un  profundo desgarro, de ese pante\u00f3n de im\u00e1genes supervivientes, de ah\u00ed que  nos aprestemos a fotografiar y a ser fotografiados, a donar nuestros  cuerpos al recuerdo eterno, tal y como lo hacen estas mujeres, que al  oficiar sus cuerpos a la visi\u00f3n fr\u00eda de la lente, se disponen a fijar su  identidad en el tiempo, todo y que, como una fina intuici\u00f3n les alerta,  al exponer sus cuerpos a la eternidad que emana de la c\u00e1mara, lo est\u00e1n  haciendo, tambi\u00e9n, a su fr\u00eda y acerada mirada.<\/p>\n<p>Al  exhibirse frente al ojo imp\u00fadico de la c\u00e1mara, que explora sus contornos  que cartograf\u00eda su geograf\u00eda corporal, conocer\u00e1n la turbaci\u00f3n que emana  de ese mostrarse, que al tiempo que las extra\u00f1ar\u00e1 de si mismas las  confinar\u00e1 en la conciencia de su cuerpo, de ese cuerpo siempre ausente  en su presencia, siempre leve y et\u00e9reo en lo cotidiano y que ante la  presencia descarnada de la c\u00e1mara, se mostrar\u00e1 en toda su s\u00f3lida  corporeidad, revel\u00e1ndonos su condici\u00f3n de refugio de una \u00edntima y  profunda verdad, el secreto de esa soledad que somos, de esa irrepetible  singularidad que cada una de estas mujeres es, y de la que son  custodias y defensoras frente al mundo. Perdidas, al otro lado del  espejo, extra\u00f1adas de si mismas, abordar\u00e1n el reto impulsadas por un  secreto y peque\u00f1o deseo de perdurar, por uno mayor de saber de s\u00ed, de  acercarse a ese que somos desde la mirada del otro, y por la complicidad  que el fot\u00f3grafo, consciente de la envergadura de su acto, ha sabido  crear en el espacio no visible de la c\u00e1mara, en esas peque\u00f1as historias  que conducen hacia el instante \u00fanico e irrepetible del disparo, pedazos  de experiencia, de vida en bruto, que se resisten al instante, que nunca  se dejan atrapar totalmente en la fina red del negativo, y que empujan  al que mira, al fot\u00f3grafo, en esa pulsi\u00f3n imposible, nunca consumada, de  atrapar la totalidad de la vida en un instante.<\/p>\n<p>S\u00f3lo  la conciencia que surge de ese espacio de relaci\u00f3n, de ese espacio de  experiencia, permitir\u00e1 desactivar la turbaci\u00f3n, el gesto hier\u00e1tico y  congelado, haciendo posible que esas mujeres, se muestren, se expresen, y  desplieguen toda la textualidad de su cuerpo, de un cuerpo que dice de  s\u00ed, que habla desde sus formas como lo har\u00edan las palabras en el texto,  de un cuerpo que se transfigura en signo y que refiere a un significado,  a una red de significados, propios y ajenos, que se baten y disputan  sobre su calido territorio \u00edntimo, ahora s\u00ed, descarnada y orgullosamente  exhibido.<\/p>\n<p>Cuerpos que al mostrarse dicen de s\u00ed, pero  tambi\u00e9n dicen del otro, del autor, que pone en escena su enga\u00f1o,  present\u00e1ndonos el simulacro como aut\u00e9ntico, mostr\u00e1ndonos su objeto,  nueve mujeres, como piedras brutas sin tallar arrancadas de la  naturaleza, cuando tras su gesto, tras el clic sonoro de la c\u00e1mara,  subyace una aut\u00e9ntica voluntad de dominio, una voluntad que, ya sea  desde la pura pulsi\u00f3n, o desde el discurso razonado y la premeditaci\u00f3n  del acto, est\u00e1 modelando su objeto desde un lugar te\u00f3rico, desde un  orden simb\u00f3lico, el suyo, un lugar que se oculta a la mirada y desde el  que no obstante se est\u00e1 interpretando al objeto, hablando a su trav\u00e9s,  posey\u00e9ndolo en su representaci\u00f3n, para trasladarnos un universo  particular y singular, una verdad, la del autor.<\/p>\n<p>Ni son  arbitrarios los fondos, neutros y austeros, que buscan desnudar el alma  del objeto, desposeerlo, vaciarlo de todo vinculo externo con su mundo,  ni lo es la severidad de los encuadres que en ning\u00fan momento ahorran a  la modelo la tarea de enfrentarse a sus fantasmas, a las aristas no  deseadas de sus cuerpos, que alcanzar\u00e1n en la copia la belleza de lo  tr\u00e1gico, de lo aut\u00e9ntico y singular, de lo que deviene bello tras un  largo y fatigoso combate, contra el tiempo, contra los roles sociales,  contra modelos impuestos, contra la no aceptaci\u00f3n de lo que somos, dura  lucha que toma, en el cuerpo femenino, tintes \u00e9picos.<\/p>\n<p>Fondos  y encuadres y una iluminaci\u00f3n sin concesiones, sin edulcorantes,  herramientas al servicio de un proyecto, de una puesta en escena que  cabalga entre el retrato y la cr\u00f3nica, entre la ternura de la  contemplaci\u00f3n y la violencia del an\u00e1lisis, entre la mirada desinteresada  y el bistur\u00ed del cirujano, doble perspectiva que refleja esa visi\u00f3n del  autor, probablemente nacida de su genealog\u00eda escindida, dividida entre  dos universos creativos, el arte y el periodismo.<\/p>\n<p>Pero  si bien es cierto que la fotograf\u00eda significa siempre esa mirada del  autor, no lo es menos que nunca puede dejar de significar a su objeto,  un cuerpo, una mirada, que se resiste a la fuerza modeladora del sujeto,  que pugna con este por imponer su propia narraci\u00f3n de s\u00ed, que desde esa  su voluntad de ser, conquistar\u00e1, invariablemente, un espacio propio mas  all\u00e1 de la mirada del otro. Un espacio imprevisto emerge del encuentro,  una realidad nueva que muestra, tanto la verdad del sujeto como la del  objeto, como un territorio de lo real emancipado de toda voluntad,  independiente y aut\u00f3nomo, que supura a trav\u00e9s de la c\u00e1mara y que tan  s\u00f3lo se desvela desde el universo conceptual del espectador.<\/p>\n<p>Estas  fotograf\u00edas que observamos solo pueden ser el producto de un  compromiso, de un espacio de intimidad, invisible a la c\u00e1mara, en el que  la mirada del fot\u00f3grafo, una mirada masculina, negocia, pacta, va al  encuentro de una mirada diferenciada, de una mirada femenina, que sabe y  que quiere, reconocer en los ojos que miran una verdad \u00e9tica  insoslayable, un yo que nos interpela y nos demanda, cuidado, afecto,  reconocimiento por la singularidad de una vida, de cada vida. Y es, en  ese di\u00e1logo, que se configura el espacio necesario para que esos cuerpos  se narren en libertad su propia conciencia de s\u00ed, que jueguen y  experimenten con ese desconocido, descubierto al otro lado del espejo,  que somos nosotros mismos, y que sus cuerpos emerjan no en tanto que  estereotipado objeto masculino de contemplaci\u00f3n, sino en tanto que  narraci\u00f3n que significa al tiempo un ser y un estar en el mundo.<\/p>\n<p>El  cuerpo nos habla siempre desde su periferia sensible, dice quienes  somos y despliega frente a nosotros su propia narraci\u00f3n, no en vano el  cuerpo emana como fuente de identidad primera, es mediante el cuerpo que  nos conocemos y reconocemos y a su vez somos reconocidos, es mediante  el cuerpo que decimos qui\u00e9n somos, \u00e9l nos va a disponer frente al mundo,  \u00e9l dice nuestro sexo, el color de nuestra piel, nuestra edad. Es la  forma en que ponemos en escena nuestro cuerpo que los dem\u00e1s saben de  nosotros, es desde el cuerpo que nos individuamos que nos presentamos  como diferentes frente al mundo, antes que nada somos cuerpo, yo  consciente y cuerpo se funden en una realidad indisociable que opera  como un texto, como un signo que significa lo que somos, como una  narraci\u00f3n que nos explica y detalla, un texto, que no obstante se nos  oculta a nosotros mismos, de la misma forma que se nos oculta aquella  parte de lo que somos que s\u00f3lo los dem\u00e1s conocen y que s\u00f3lo ante el  espejo reconocemos. De ah\u00ed la curiosidad y perplejidad ante nuestra  propia visi\u00f3n, de ah\u00ed la dificultad de habitar nuestro propio cuerpo  frente a la c\u00e1mara, dificultad que no ha impedido a estas mujeres  desplegar, ante la presencia contenida del fot\u00f3grafo, trasmutado en  testigo, en notario de un prodigio, toda la multiplicidad de matices, de  registros, de los que ellas, mujeres, m\u00e1s que nadie son portadoras,  desde esa su privilegiada relaci\u00f3n con el cuerpo .<\/p>\n<p>Por  su proximidad a la naturaleza, por su capacidad para dar vida para ser  otro, y hablar desde el cuerpo a lo otro, por su capacidad relacional,  porque ancestralmente se han ocupado de cuidar los cuerpos, de sanarlos y  amortajarlos, por el silencio hist\u00f3rico que han padecido y que han  hecho que su voz se canalizara a trav\u00e9s del cuerpo, de las emociones, de  un universo sensorial rico y complejo.<\/p>\n<p>Desde ese  universo conceptual, desde ese estar en el mundo, desde ese orden  simb\u00f3lico que les es propio, y desde la sensibilidad del autor para  captarlo, estas mujeres hacen hablar a sus cuerpos, que dicen ternura,  que dicen amor, que dicen amor al hijo, apertura a lo otro, que dicen  sensualidad, pero que tambi\u00e9n hablan de temor, de frustraci\u00f3n, de dolor,  de cuerpos que se recogen sobre si mismos, que se muestran en toda su  indigencia, inseguros, vulnerables, cuerpos d\u00e9biles que hablan, no  obstante, de una infinita fuerza, de su perseverancia, de su capacidad  de lucha, de su orgullo y del valor de luchar por la vida, contra sus  monstruos. Cuerpos que nos hablan del paso del tiempo, de las huellas  irremisibles del pasado, de las que fueron a su pesar y de las que lo  fueron con su querer, del presente, de un presente fugaz y ef\u00edmero que  proyecta ilusi\u00f3n y temor hacia el futuro, cuerpos que hablan de s\u00ed y con  ello est\u00e1n hablando de todos, cuerpos que al abrirse en su intimidad  est\u00e1n alcanzando el n\u00facleo central de lo universal, de aquello \u00edntimo  que todos podemos reconocer como propio y que nos invita a la apertura a  lo otro y su diferencia.<\/p>\n<p>Podemos contemplar estas  im\u00e1genes en todo lo que tienen de simulacro, de copia de la realidad, de  construcci\u00f3n formal, de luces y sombra, de masas y texturas, pero a mi  juicio, si a algo nos est\u00e1n invitando, es a acercarnos a ellas en busca  de su realidad referente, de su condici\u00f3n de huella, de ese soplo de  vida, de piel, de afecto, de emoci\u00f3n, que han quedado condensadas,  recogidas, en las miradas de esos cuerpos, de esas mujeres, que nos  recuerdan una vez m\u00e1s que la vida brota en la mas inh\u00f3spita de las  naturaleza, incluida la del simulacro, la de la copia. Tal vez, s\u00f3lo por  ello, hay mujeres en este conjunto de im\u00e1genes, porque ellas son  portadoras de vida, porque ellas simbolizan m\u00e1s que nadie esa conexi\u00f3n  con la naturaleza \u00edntima de la vida, que saben cuidar y mimar, y que el  fot\u00f3grafo, Manel Sanz, busca y encuentra, reconfortado, en su proximidad<\/p>\n<p>Javier Garc\u00eda<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujeres frente al espejo, una mirada entre el simulacro y la vida Una fotograf\u00eda, es siempre un corte en el tiempo y en el espacio, una operaci\u00f3n sobre la realidad en virtud de la cual arrancamos los objetos del fluir natural del tiempo, para trasladarlos a un tiempo paralelo, a un espacio nuevo y diferenciado, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/wordtest.puravariedad.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}